La fórmula para la tapa ideal

La fórmula para la tapa ideal

Si hubiera que definir un plato bandera de la cocina española, sería imposible ponerse de acuerdo: entre el pulpo, la paella, la fabada, los callos, y un largo etcétera, perderíamos toda la vida. Sin embargo, existe algo que todos podemos estar de acuerdo en que representa verdaderamente la gastronomía de España, y ni siquiera es un plato, sino apenas un bocado. Sí, estamos hablando de las tapas.


Las tapas son un mundo por sí solas, con una variedad de opciones que parece crecer a diario, por lo que proponerse hacer la “tapa perfecta” suena a misión imposible. Sin embargo, podemos seguir algunos consejos para acercarnos a esta meta, y conquistar a todos los gustos con tan solo un bocadito.


1. No pasarse de la raya

Lo primero que hay que comprender es que tenemos muy poca “superficie” para cautivar a los comensales con una tapa, pero eso no significa que la solución sea comprimir muchos elementos. Al contrario, debemos apostar por algo sencillo (sin rayar en lo simple). Esto aplica no solo para el sabor de la tapa, si no para su presentación: los bocados que parecen una obra de arte barroco no suelen resultar apetitosos, y será mucho más agradable a la vista una tapa “minimalista”, donde el sabor sea el mejor argumento.


2. No pasarse de listo

Muchos pensarán que hacer una tapa perfecta es bastante fácil: tan solo tomamos un plato exquisito y lo servimos a modo gourmet. Pues no, eso es simplemente media ración de algo, no una tapa. Realizar bocados que sean verdaderamente disfrutables amerita una buena dosis de innovación, pero no con artimañas como la que describimos, sino explorando nuestra gastronomía y rizando un poco más el rizo.
Siempre es bueno atreverse e incorporar nuevos ingredientes o preparaciones, eso sí, sin caer en un “exceso de modernidad” y recordando que las tapas basan parte de su encanto en la cotidianeidad, en ser un aperitivo sencillo y agradable.


3. Ponerle cariño

Al tratarse de “comida pequeña”, es frecuente ver que los bares y restaurantes produzcan las tapas sin cuidado y en serie. Se entiende que no siempre tendremos el tiempo y las ganas de ponerle especial atención a una croqueta de atún, pero ser constantes con nuestras tapas y dedicarle el esfuerzo que se merecen es una vía directa al éxito.


4. Elegir a la mejor pareja

Más alla de lo que decidamos hacer a modo de tapa, tenemos que encargarnos de seleccionar la pareja de baile perfecta. Hay algunos aperitivos que van mejor con vino, otros que no son nada sin una buena cerveza, e incluso existirán tapas donde lo recomendable es bajarla con un vaso de agua.
En este sentido lo mejor es conocer a fondo los ingredientes que estamos utilizando, para saber qué bebida los complementa correctamente. Eso sí, una cervecita funciona con casi todas las tapas, por lo que ante la duda, cerveza.