7 alimentos calóricos que deberían continuar en tu dieta

7 alimentos calóricos que deberían continuar en tu dieta

Hay ciertos alimentos que son muy comunes, pero son conocidos por tener grandes aportes calóricos. A pesar de esto, son realmente necesarios gracias a sus beneficios y capacidades para equilibrar lo que ingerimos en nuestra dieta diaria. Pueden ser catalogados como “pecaminosos” pero en realidad aportan muchos elementos que no podrás encontrar en otros tipos de productos, tanto a nivel de vitaminas y minerales, como de fibras, ácidos grasos, etc. Claramente no recomendamos abusar de ellos, sino de consumirlos en las cantidades adecuadas y convenientes para nuestro organismo.

    Aguacate

Esta es una fruta muy peculiar al no tener componentes dulces. Sus beneficios son las grasas monoinsaturadas, que aportan ácido oleico y ayuda a mantener los niveles de “colesterol bueno” también conocido como HDL, siendo este el que evita riesgos cardiovasculares al funcionar como un limpiador de las arterias.

También tiene potasio, magnesio y es bajo en sodio. Aporta vitamina E, varias vitaminas del grupo B y es esencial para el mantenimiento de nuestro sistema nervioso.

    Quesos

Solemos escuchar que los quesos son demasiado grasos, cosa que es cierta, por eso no es bueno abusar de su consumo. Sin embargo, no debemos eliminarlos por completo porque contienen proteínas de muy alta calidad, vitamina D, calcio y zinc.

    Morcilla

Este alimento es conocido por su elevado contenido en proteínas. Si lo comparamos con otros embutidos de este tipo, la morcilla resulta ser relativamente baja en calorías. Tiene mejores aportes al organismo especialmente cuando se trata de morcilla de Burgos, porque está mezclada con arroz, así que es una combinación bastante completa que puede ayudar a quienes practican actividad física con regularidad.  Es un alimento hecho a base de sangre animal coagulada, en su mayoría de cerdo, lo que lo hace rico en hierro y zinc.

Tengamos en cuenta que el contenido de carne y grasa de cerdo constituye aproximadamente un 10% de la morcilla, porque lo demás es sangre, arroz, cebolla, sal y especias. Cuando son de Burgos, una de las formas más saludables de prepararlas es dorándolas en un sartén con muy poco aceite y sirviéndolas en rodajas.

    Plátano

Al igual que el aguacate, es una fruta particular por su sabor y textura, que también aporta mucha energía y nutrientes como el potasio para las personas que practican deportes. Si bien contiene hidratos de carbono, aporta muy poca grasa a nuestro organismo. Tiene fibra, provitamina A, ácido fólico y vitamina C.

    Huevos y tocino

Estos dos alimentos suelen juntarse en el desayuno y se conoce por contener mucha grasa, pero la proteína que contiene es de altísima calidad, junto con sus aportes vitamínicos.

El huevo puede aportar cierta cantidad de HDL (anteriormente descrito como “colesterol bueno”). Sin embargo, no es recomendable desayunar estos alimentos a menudo al tener tantas calorías. Si quieres introducir una buena cantidad de proteínas a tu dieta de vez en cuando, intenta con huevos y tocino.

    Patatas

Hay muchas formas de prepararlas. Si son fritas, las calorías son sumamente altas, pero servidas de la forma correcta son una gran fuente de energía. Los carbohidratos que aporta son importantes para brindar energía al cuerpo. Además de eso, tiene suficiente vitamina C para reforzar el sistema inmune y antioxidantes para la reparación del organismo. En invierno muchos españoles solemos comer judías verdes con patatas y debemos decir que es uno de los platos más completos que puede haber.

    Salmón ahumado con mantequilla

Puede parecer una combinación un poco extraña, donde se juntan dos ingredientes que a simple vista no parecen ir juntos nutricionalmente. A pesar de esto sí hacen una mezcla interesante, porque las vitaminas de la mantequilla y los ácidos grasos omega-3 del salmón se complementan para crear un plato delicioso.

Elaborando un poco más, los ácidos grasos omega-3 son importantes porque intervienen en distintas funciones que reducen los riesgos de enfermedades coronarias. Además, contribuyen con la actividad cerebral y dificultan los procesos depresivos. Estos componentes no se pueden fabricar, así que hay que obtenerlos directamente desde los alimentos, como el pescado, frutos secos, aceite de oliva, etc.