La cecina, seca o cocida: un manjar de la gastronomía española
En la gastronomía española la cecina cada vez gana más espacio. Es un alimento versátil para incorporar a cualquier plato dado su alto contenido proteico, poca grasa y bajo aporte calórico. Es ligera y fresca, perfecta para servir en el verano o en la primavera. Una ensalada o una tapa con este producto deleitará hasta al paladar más exigente.
Palabras más, palabras menos, la cecina es un embutido deshidratado, curado y ahumado que se elabora principalmente de los cuatro traseros de la vaca, sin embargo, también se utilizan otros tipos de carne como la de caballo o de buey.
Sus orígenes se remontan al descubrimiento de América, pues formó parte de las despensas de las naves españolas en esa época. Su sabor ligeramente salado combinado con la jugosidad que le aporta la grasa hacen de la cecina de vaca un manjar único, digno de la inspiración de autores de la literatura española como Luengo o Felix Mª de Samaniego.
De acuerdo al Consejo Regulador de la Cecina de León , para la elaboración de la cecina se necesita que el ganado vacuno tenga, como mínimo, cuatro años, y pese alrededor de 400 kilos. Entre los cortes más preciados está la tapa, su peso debe ser mayor a 8 kilos. La contra, que debe tener 10 kilos. La babilla, unos 7 kilos y la cadera, que también es válida en la preparación, debe superar los 6 kilos.
Para preparar la cecina de vaca se necesita la carne de sus cuatros traseros y sal, tratándose de una carne curada no requiere que se procese. Paso siguiente es la curación, la pieza pasa por un proceso de secado en el que interviene la temperatura y se realiza tradicionalmente en los meses más fríos.
Una vez salada el corte de carne se procede a ahumarla respetando siempre los tiempos establecidos para este proceso. Previa a la curación la temperatura no debe pasar los 12 grados, fase en la que la humedad también debe controlarse. Al transcurrir unos siete meses –como tiempo mínimo– esta pieza de carne está lista para degustarse.
Tanto la cecina de vaca como la cecina de caballo se caracterizan por ser un embutido con poca grasa y aportar un gran valor nutritivo. El contenido de grasa no llega al 10%. Unos 100 gramos de cecina aportaran aproximadamente unas 230 calorías. Se debe tener cuidado con el contenido de sal de este alimento, por ser una carne seca y curada la cantidad de sodio es alta.
Aunque son muchos los amantes de ese salazón particular es el sabor a ahumado lo que lo hace tan especial en tus platos, y precisamente ese toque ahumado se lo da la leña de roble. El color de la cecina es de un rojo tostado que se asemeja al de una cereza, posee un vetado fino de grasa. Entre sus beneficios y aportes saludables destacan el calcio, el hierro y el zinc además de contener vitaminas A y B.
Propiedades de la cecina de equino
Puede que la carne de caballo no sea aceptada por muchos pero es una gran fuente de energía y nutrientes. Su contenido en hierro y en minerales como el zinc, el fósforo y el potasio benefician el sistema nervioso, los dientes, los huesos y a la masa muscular.
La cecina de caballo es ideal para preparar deliciosos bocadillos de salchichón de potro o un chorizo de potro bien sea picante o dulce. Y al igual que la cecina de vaca es excelente para presentar en una cena informal como un aperitivo. Si eres de los amantes de este tipo de embutidos consulta la web www.laollapodridadeburgos.com para preparar sus platillos con la mejor calidad.